Por Demetrio Sodi de la Tijera.

16 de diciembre de 2008.

Si algo nos molesta a los ciudadanos son las arbitrariedades del gobierno.

La ciudad de México es cada día un lugar más inhóspito para vivir: la inseguridad, el tráfico, las marchas y bloqueos, la contaminación, la basura, el mal olor y, en general, el desorden, provocan indignación entre la ciudadanía. Nos hemos resignado creyendo que es el costo de vivir en una gran ciudad – lo cual no es aceptable – pero lo que más nos molesta son las arbitrariedades del gobierno y sus gobernantes y su ineficacia para llevar a cabo las obras que se necesitan.

Más allá de si las obras que se están realizando por toda la ciudad son necesarias o no, lo que no es aceptable es que el gobierno capitalino lleve más de 3 años trabajando en la avenida Constituyentes, que la segunda línea del Metrobús lleve casi dos años construyendo las estaciones, que no hayan sido capaces de llegar a un acuerdo para construir un nuevo tiradero de basura, que el pavimento del segundo piso esté destrozado a 3 años de su inauguración y que se anuncien obras que no se van a llevar a cabo por falta de recursos o porque son inviables financieramente.

Qué bueno que se gaste en la pista de hielo y en el árbol de navidad en el zócalo pero la ciudad esta llena de hoyos y al gobierno capitalino parece que le tienen sin cuidado. Por eso, en las encuestas que hacemos en esta página la mayor parte de la gente critica las playas artificiales y la pista de hielo, no porque esté en contra de ellas sino porque hay obras indispensables que el gobierno deja de lado, gastando recursos en proyectos no indispensables o que deberían efectuarse cuando lo básico esté resuelto.

Pero lo que más nos molesta a los ciudadanos son las arbitrariedades que cometen todos los días las autoridades capitalinas. En las últimas semanas he sido víctima dos veces, igual que otros muchos ciudadanos, del cierre de Reforma y del Periférico, donde se coloca una patrulla atravesada para proteger o facilitar el tránsito seguramente al jefe de gobierno o a algún funcionario del gobierno capitalino. Los policías tuvieron que aguantar mentadas de todos los automovilistas y no pudieron explicar la causa de los arbitrarios cierres.

Yo creo que a todos nos gustaría que durante sus informes, el jefe de gobierno -en lugar de hablar de planes y programas que luego abandona – nos explicara por qué está hecho pedazos el pavimento del segundo piso, por qué han tardado más de 2 años las obras de Constituyentes y las del Metrobús y, sobre todo, por qué cierran arbitrariamente las principales avenidas de la ciudad para beneficiar a quien sabe quién.

La arbitrariedad de los gobiernos no es de ahora ni exclusiva del DF pero sin duda es resultado de la falta de una ciudadanía más crítica y demandante que exija a los gobernantes mayor respeto, y los premie o castigue en las urnas.