Por: Luis Alberto Jiménez Trejo

El estudio sobre ciudades globales de Friedmann ha sido muy importante en los estudios de economía urbana, de hecho ha propiciado que se desarrolle en ámbitos académicos y en foros mundiales una intensa discusión sobre sus argumentos y sobre los efectos de la globalización en todas las latitudes del mundo de la actualidad.

Parte de estas discusiones van en el sentido de que la configuración espacial de las ciudades globales planteada por Friedmann ha sido generalmente aceptada, más que empíricamente comprobada.

Investigadores de la talla de Derudder, Taylor, Witlox y Catalano[1], consideran que el trabajo de Friedmann es muy importante por su valor pedagógico y heurístico, sin embargo, encuentran en el 3 importantes limitaciones, la primera es que la jerarquía propuesta por Friedmann es deficiente en sus bases empíricas, este problema se da por el hecho de que los datos más cercanos y accesibles son los de carácter nacional y regional al interior de los países, y los datos transnacionales son más difíciles de conseguir; este problema se resolvería, según estos autores, con la creación de una base de datos transnacional sobre asuntos globales.

La segunda limitación es que Friedmann sólo pone énfasis en unas cuantas ciudades (18 ciudades principales y 12 periféricas) en el sistema mundial, dejando de lado importantes ciudades en su jerarquía; los autores antes mencionados buscan plantear una jerarquía amplia donde se manifiesten tendencias regionales y funcionales en 234 ciudades, incluyendo todas las regiones del mundo, con la finalidad de tener una perspectiva más completa del fenómeno globalizador.

La tercera limitación es que las ciudades globales son concebidas por Friedmann constituyendo una jerarquía, sin embargo, nadie en la literatura formal ha demostrado empíricamente que en términos de organización económica las ciudades sigan automáticamente un patrón jerárquico y es necesario probar esta hipótesis en la realidad.

Ante estas limitaciones, los autores plantean 5 hipótesis de trabajo a ser comprobadas con estudios empíricos, las hipótesis van en el sentido de que las ciudades no constituyen per se una jerarquía, pero que si constituyen una red compleja con tendencias jerárquicas; las ciudades con similares patrones de provisión de servicios a las ciudades globales forman grupos regionales, conservando así un importante orden regional alrededor de la ciudad global; las tendencias jerárquicas y regionales tienden a actuar de manera recíproca generando una organización trilateral constituida por las regiones Asia-pacífico, Norteamérica y Europa occidental como líderes globales; esta reciprocidad también se manifiesta en que las ciudades menos conectadas con la red de ciudades globales toman el papel de líderes regionales, mientras que las más conectadas tendrán especificidades globales que las diferencian de ciudades cercanas y por último, las tendencias jerárquicas y regionales interactúan también en la conformación de ciudades “híbridas” que desempeñan roles muy específicos en la red mundial de ciudades.

La metodología que siguen los autores para la prueba empírica consiste en agrupar 234 ciudades en 22 rangos urbanos, a través de una matriz de datos de 100 empresas de diversas ramas económicas (contabilidad, publicidad, banca/finanzas, seguros, asuntos legales y consultorías).

Todas las capitales de los países, excepto las de los más pequeños, fueron consideradas para el análisis junto con otras ciudades importantes de los países grandes.

El criterio para la obtención de los datos se basó en el tamaño de las oficinas y en sus funciones complementarias, estandarizando los datos para proporcionar los “valores de servicio” en un rango de 0 a 5, donde 5 se aplica a ciudades sede de empresas, 4 a ciudades con oficinas regionales, 3 a oficinas especialmente grandes pero de ámbito local, 2 a ciudades con oficinas ordinarias, 1 a ciudades donde las empresas existían pero migraron a otros mercados o cerraron y 0 a las ciudades donde no existen las empresas.

Se generaron 22 rangos de ciudades, agrupados para su análisis inicial en 4 grandes grupos con la metodología estadística del índice medio; de 0.7 a 1 se encuentran las ciudades centrales, muy importantes en las 6 ramas económicas seleccionadas por su interconexión con la economía global, de 0.3 a 0.7 se encuentran las ciudades importantes en algunas ramas económicas y con conexiones globales medias y altas, pero sin llegar a ser ciudades totalmente globalizadas, de 0 a 0.3 se encuentran las ciudades “híbridas”, que cuentan con importancia en una o dos ramas económicas (por encima de 0.3) pero que no son consistentes en las otras ramas de actividad, por lo que su relación con el sistema global es limitado, también se agrupan aquí a las ciudades cuasi aisladas, que no cuentan con calificación de 0.3 en ninguna de las ramas de actividad seleccionadas y cuya interconexión con el sistema mundial es precaria.

Con los resultados obtenidos los autores concluyen, en relación con sus hipótesis de trabajo, que si existe una tendencia jerárquica en el sistema urbano mundial; que es claro que Nueva York y Londres dominan esta red y que ninguna ciudad –ni Tokio- está cerca de estas en términos de conectividad global; que las ciudades menos conectadas son las africanas sub-saharianas (con excepción de Nairobi); que la tendencia regional es muy importante en el contexto de las ciudades globales, ya que existen nexos tanto global-local, como regional-global; que la globalización es muy desigual en su distribución geográfica y que efectivamente se observa una organización trilateral alrededor de las regiones del mundo, tal como Friedmann sugirió originalmente, además de que no existe prueba empírica de dominación o preeminencia de una de estas regiones sobre las otras dos.

El comportamiento de América Latina es mixto, sólo México D.F., Sao Paulo y Buenos Aires figuran como ciudades verdaderamente interconectadas al sistema global, el resto de las ciudades latinoamericanas muestran signos de poca conexión con la economía global.

Un caso de particular importancia para Latinoamérica es Miami, que a pesar de no ser una ciudad global principal, tiene un papel regional muy importante en la articulación de la economía norteamericana con Latinoamérica.

Estas y otras consideraciones importantes se obtienen del estudio realizado por Derudder, Taylor, Witlox y Catalano, sin embargo nos concentraremos ahora en el caso particular de la ciudad de México, que para estos autores juega un papel importante como ciudad global de segundo nivel.

Siguiendo el estudio La ciudad de México como actor periférico global: las dos caras de la moneda, realizado por Graizbord, Rowland y Aguilar en 2003[2], podemos observar las tendencias recientes en la conformación urbana de la ciudad de México y su área metropolitana en los ámbitos internacional, nacional, regional e intraurbano y como la globalización ha afectado de forma contrastante diversas áreas de la ciudad.

En lo referente a la escala internacional, a la ciudad de México se le considera privilegiada en cuanto a la localización de la mayoría de las corporaciones nacionales e internacionales y en cuanto al tráfico aéreo, nacional e internacional, tanto de personas como de mercancías, que ha aumentado considerablemente en los últimos años, esto la consolida como actor global importante en Latinoamérica.

En cuanto a la escala nacional, la ciudad dejó de ser principal destino de la migración interna en los últimos 20 años, perdió importancia también en la producción manufacturera nacional, sin embargo, mantiene la supremacía como principal mercado consumidor de la producción de bienes primarios provenientes de todas partes del país (frutas, vegetales, carne, pescado).

A escala metropolitana, los cambios en la estructura urbana se dan por un reajuste en la vivienda y en el mercado laboral, a través de cambios en la residencia y en el trayecto al trabajo, la segregación del espacio residencial parece estar en crecimiento, pero al mismo tiempo, la descentralización de las áreas residenciales y el empleo en los sectores de altos ingresos ocasionan trayectos al trabajo más largos para grandes segmentos de la población.

En la escala intraurbana, la ciudad presenta una gran desarticulación espacial, resultado de la polarización social y desigualdades de ingreso. Por una parte se ha dado un incremento considerable en el autoempleo y el trabajo a destajo, con deplorables condiciones de trabajo en cuanto a estabilidad laboral y seguridad social y por otro lado se observa la generación de empleos altamente especializados y bien remunerados que permiten a algunos estratos sociales llevar un estilo de vida cosmopolita.

El proceso de globalización económica se ha dado en México como una economía compleja situada en lugares específicos, tales como la zona comercial central, las avenidas de Reforma e Insurgentes, las áreas residenciales tradicionalmente de alto ingreso (Polanco, Lomas, Virreyes) y el centro comercial Santa Fe.

Ante este análisis de los efectos de la globalización en la ciudad de México podemos concluir diciendo que la ciudad se consolida como una ciudad global de segundo nivel que en su interior padece de segregación y polarización social y económica.

Muchos trabajadores experimentan una disminución en las condiciones laborales en términos de estabilidad, salario y beneficios sociales, mientras una pequeña élite se dirige a una nueva economía que asume patrones de consumo cosmopolita.

Por último, es necesario mencionar que los contrastes inherentes al fenómeno de la globalización son aspectos que deben ser valorados a la hora de considerar la aplicación de fondos públicos para atraer y mantener inversiones de capital y que el Estado debe jugar un papel importante en la planeación económica de la ciudad, para darle viabilidad a cualquier proyecto de desarrollo local y regional.

BIBLIOGRAFÍA:

  • Derudder, B., P.J. Taylor et al, Beyond Friedmann´s World City Hypothesis: Twenty-Two Urban Arenas Across the World, en Research Bulletin 97, obtenido de la página web: www.lboro.ac.uk/gawc/rb/

  • Graizbord, B., A. Rowland and Aguilar A. G. (2003) “Mexico City as a Peripheral Global Player: The Two Sides of the Coin”, The Annals of Regional Science, Vol. 37, No. 3, September, pp. 501-518.


[1] Derudder, B., P.J. Taylor et al, Beyond Friedmann´s World City Hypothesis: Twenty-Two Urban Arenas Across the World, en Research Bulletin 97, obtenido de la página web: www.lboro.ac.uk/gawc/rb/

[2] Graizbord, B., A. Rowland and Aguilar A. G. (2003) “Mexico City as a Peripheral Global Player: The Two Sides of the Coin”, The Annals of Regional Science, Vol. 37, No. 3, September, pp. 501-518.

* Luis Alberto Jiménez Trejo es Licenciado en Economía por la Universidad Veracruzana, Diplomado en Contraloría Social por el CIESAS-DF y Maestro en Estudios Regionales por el Instituto de Investigaciones Dr. José María Luis Mora, su correo electrónico es: luisjimenez23@hotmail.com