Por: Enrique de la Madrid Cordero

El desempeño del sector agropecuario mexicano genera opiniones divididas. Para algunos analistas, el sector continúa atrapado en un círculo de baja inversión pública y privada, apoyos gubernamentales insuficientes e inoportunos, así como un alto nivel de pobreza de muchos campesinos. Todo ello se traduce en un bajo crecimiento de la producción, un mayor nivel de dependencia alimentaria, así como pocas oportunidades de mejoramiento del nivel de vida de la gente del campo.

Para otro grupo de observadores, el sector agropecuario constituye una historia de éxito. Desde 1990, las exportaciones de productos del campo se han multiplicado en 3.6 veces, destacando el renglón de frutas y hortalizas. Asimismo, gracias a la creciente disponibilidad y variedad de alimentos, la población mexicana ha cambiado sus hábitos alimenticios, consumiendo ahora más carne, leche y huevo, así como otros productos básicos de mayor valor.

Aún cuando cada uno de los puntos de vista anteriores tiene elementos de veracidad, la discusión pública sobre el campo mexicano raramente presenta opiniones equilibradas. En este breve artículo pretendo esbozar una visión más balanceada de los logros y retos del sector agropecuario, analizando el desempeño del sector en los siguientes rubros: volumen de producción y productividad, consumo, sector externo, y el mercado laboral.

Producción y productividad

Al analizar las cifras de producción agrícola, se observa un crecimiento significativo entre 1990 y 2008. Mientras que en 1990 la producción agrícola de México alcanzó 110 millones de toneladas, para 2008 se estima una producción de 173 millones de toneladas –de acuerdo a cifras de SAGARPA–, es decir un crecimiento de 57 por ciento, o sea un incremento promedio anual de 3.1%, tasa superior al aumento promedio de la población en el mismo periodo, que fue de 1.4 %.

Entre los productos que mayor crecimiento experimentaron se encuentran el maíz, las frutas, las hortalizas y la avena. Entre 1990 y 2008 la producción anual de maíz grano subió de 14.6 a 25.1 millones de toneladas, las frutas de 9.4 a 15.4 millones de toneladas y las hortalizas de 5.9 a 9.3 millones de toneladas. En el caso de la avena, la producción pasó de 2.7 a 10.5 millones de toneladas.

Los rubros en los que México experimentó una caída en la producción fueron principalmente las oleaginosas, como el ajonjolí, cártamo, algodón y soya, las cuales en conjunto bajaron de 1.08 millones de toneladas a 486 mil toneladas en el periodo analizado.

Es importante mencionar que el crecimiento de la producción fue impulsado por incrementos en la productividad, es decir en el número de toneladas cosechadas por hectárea. En el caso del maíz, por ejemplo, entre 1990 y 2008 se pasó de 2.0 a 3.3 toneladas promedio por hectárea. En trigo, el rendimiento promedio nacional aumentó de 4.2 a 5.1 toneladas por hectárea. En melón, se avanzó de 21 a 35 toneladas, y en papaya de 25.4 a 51.4 toneladas por hectárea.

Consumo

La demanda nacional de productos agrícolas, proveniente tanto de las familias como de la industria pecuaria nacional, ha crecido a tasas más altas que la producción, lo cual se refleja en un creciente nivel de importaciones y un relativo deterioro de la balanza comercial.

Entre 1990 y 2008, la población nacional creció de 83.9 a 106.5 millones de personas. Durante este periodo, también se gestaron cambios importantes en el consumo per cápita de ciertos alimentos y en los patrones de alimentación de la población.

Entre 1990 y 2008, el consumo anual per cápita de huevo aumentó de 12.1 a 22.2 kilogramos, el de leche de bovino de 107.1 a 112.7 litros, el de carne de bovino de 10.6 a 15.2 kilos, y el de ave de 9.4 a 27.9 kilos. Es importante destacar que el crecimiento en el consumo de productos cárnicos fue posible gracias a que la industria pecuaria tuvo acceso – a través de importaciones – a un mayor volumen de granos forrajeros y alimentos balanceados para el ganado, principalmente maíz y sorgo.

Balanza Comercial del Sector Agropecuario

Entre 2000 y 2007, las exportaciones agropecuarias pasaron de 4,132 millones de dólares a 7,005 millones de dólares, siendo los productos de mayor exportación el tomate fresco, pimiento, bovino en pie, camarón congelado, pepinos y pepinillos, melón, sandía y papaya.

En el caso de las importaciones, éstas pasaron de 4,741 millones de dólares en 2000 a 8,579 millones de dólares en 2007. Los productos de mayor importación fueron el maíz amarillo, soya, carne de bovino, trigo, algodón y sorgo.

Cabe mencionar que si bien la importación de alimentos del exterior ha permitido a los consumidores nacionales satisfacer sus necesidades con productos a precios generalmente atractivos, México también muestra signos de dependencia alimentaria en varios productos. En el caso de la soya, arroz, algodón y trigo en 2007, se importó el 95 %, 74 %, 57 % y 46 %, respectivamente, del consumo nacional.

Población Ocupada en Actividades Agropecuarias

La población ocupada en actividades agropecuarias muestra una tendencia decreciente. Mientras que en el año 2000, 7.1 millones de personas se reportaban como trabajadores del campo, para 2007 la cifra disminuyó a 5.8 millones. Sin embargo, la caída en el empleo agrícola no siempre es un signo de deterioro del campo. Por el contrario, a medida que avanza el proceso de modernización de las unidades productivas y de otros sectores de la economía, es de esperar que otros sectores absorban el exceso de fuerza laboral existente en el campo mexicano.

Por último, es importante enfatizar que de acuerdo con el INEGI, 54% de la población rural está clasificada como pobre (contra 65% en 1992), observándose un descenso a partir de 1996; y la población clasificada como extremadamente pobre ha bajado de 34% en 1992 a 24.5 % en 2006.

Conclusiones

El campo mexicano está lleno de contrastes. Si bien la productividad y la producción en el campo han crecido de manera notable entre 1990 y 2008, el consumo nacional excede la producción nacional.

Aunque México experimenta un creciente déficit comercial en el sector agropecuario, éste ha permitido financiar no solamente las necesidades alimenticias de las familias mexicanas, sino también el rápido crecimiento de la industria pecuaria nacional.

Asimismo, mientras que la pobreza en el campo ha mostrado una tendencia decreciente, el número de personas empleadas en el campo sigue siendo alto. En este sentido, será importante que otros sectores de la economía puedan generar los empleos necesarios para absorber la fuerza laboral del campo.

Para poder continuar generando una mayor producción del sector agropecuario, se requiere que México avance en remover aquellos factores que inhiben la producción, tales como el minifundio y baja escala de producción, limitada infraestructura de riego, falta de organización de los productores, y arraigo a cultivos de poco valor agregado en el campo mexicano, entre otros factores.